José Manuel Felices, médico: «La piña, la sandía y el melón son muy sanos, pero pueden afectar al sueño»

José Manuel Felices, médico: "La piña, la sandía y el melón son muy sanos, pero pueden afectar al sueño"

Suena limpio, ligero, casi veraniego. Y sin embargo, José Manuel Felices, médico, lanza una alerta suave: la piña, la sandía y el melón son muy sanos, pero pueden jugar en contra del descanso si llegan tarde a la fiesta. No es demonizar lo que la tierra nos da, es entender el momento, la cantidad y lo que el cuerpo intenta decir cuando las luces ya están apagadas.

El otro día, en una cocina cualquiera, un cuenco frío de sandía brillaba como un semáforo rosa. Eran casi las once y alguien dijo “solo un par de trozos”. Dos trozos fueron cuatro, y el agua dulce se sintió como un abrazo fresco. Media hora después, un vaso de agua más. A medianoche, el primer paseo al baño. A las tres, el segundo. A las cinco, esa acidez traicionera de la piña que se tomó al final, porque estaba demasiado buena para dejarla. *El cuerpo llevaba horas pidiendo dormir, no negociar*. Al amanecer, otra verdad: no todo lo sano es inocente a cualquier hora.

Fruta de verano, noches inquietas

La idea es simple y a veces incómoda: lo que refresca al atardecer puede agitar la noche. La sandía roza el 92% de agua, el melón anda por el 90%, la piña ronda el 86%. Es pura hidratación, sí, y vitaminas que el cuerpo agradece. **El problema aparece cuando ese río entra justo antes de meterse en la cama**. La vejiga no entiende de “mañana seguimos”. Y el sueño profundo, ese tramo donde el cuerpo repara, se corta en piezas cortas como si alguien hubiera puesto anuncios en mitad de la película.

Piensa en un verano caliente en Valencia o en Sevilla. La cena llega tarde, la conversación se alarga, la fruta sale a la mesa como postre amable. Dos cuencos de melón y una rodaja de piña más, porque “total, es fruta”. A la una ya notas el estómago algo inquieto; a las dos, ese retorno ácido típico de la piña en personas sensibles. El dato que no se cuenta en la sobremesa: en muchos adultos, un incremento de ingesta líquida en las tres horas antes de dormir se asocia con despertares nocturnos y sueño más ligero. No hace falta un estudio sofisticado para verlo. Basta con una semana de observación sincera.

La lógica del cuerpo es más terca que cualquier hábito. Volumen alto en el estómago, más trabajo digestivo. Azúcares rápidos que llegan en bloque, pequeñas sacudidas para el páncreas. Si a eso le sumas una postura tumbada y una válvula esofágica que no siempre cierra como un reloj, aparece el reflujo, viejo conocido de la piña cuando se toma tarde. No hablamos de prohibiciones, hablamos de ritmos. Comer fruta por la tarde se siente como una brisa. Hacerlo a medianoche, a veces, como abrir una ventana en plena tormenta.

Cómo comer piña, sandía y melón sin arruinar la noche

La primera clave es el reloj. Mueve la fruta de verano a la tarde o al comienzo de la cena. Deja un margen de 2–3 horas antes de acostarte. Porciones realistas: una taza de dados de sandía o melón, o dos rodajas finas de piña. Si te apetece dulzor en la noche, combínala con proteína suave: un yogur natural o un puñado pequeño de nueces. Ese “acompañamiento” ralentiza la llegada del azúcar y reduce el pico. Pequeños trucos, gran paz mental.

Otro gesto útil: piensa en el volumen, no solo en las calorías. Un bol enorme de sandía es liviano en números, pesado en efecto nocturno. Evita mezclar fruta tardía con alcohol o platos muy salados, porque la sed posterior invitará a beber y a levantarte. Todos hemos vivido ese momento en el que prometemos “hoy ceno ligero” y, sin querer, terminamos con el plato más grande. Seamos honestos: nadie hace eso todos los días. Prueba una semana de “fruta temprano, agua temprano” y escucha qué cambia en tu descanso.

Si la acidez te visita, la piña pide delicadeza: piezas maduras, núcleo retirado si te resulta agresivo, y nada de morderla en ayunas a las once y media. Presenta la fruta en trozos pequeños y mastica sin prisa.

“La piña, la sandía y el melón son muy sanos, pero pueden afectar al sueño si los tomas tarde o en exceso”, recuerda José Manuel Felices, médico.

Aquí va un pequeño recordatorio práctico que puedes guardar en la nevera:

  • Última ración de fruta: 2–3 horas antes de dormir.
  • Porción orientativa: 1 taza de sandía o melón, 2 rodajas finas de piña.
  • Si hay reflujo, evita fruta ácida por la noche.
  • Combina con proteína o grasa saludable para “suavizar” el azúcar.
  • Hidrátate más por la tarde y menos en el tramo final del día.

Dormir bien también es comer a la hora que toca

Hay algo casi poético en esto: el día es para llenar, la noche para reparar. Nuestro cuerpo no odia la fruta, ama que la entendamos. Si mueves la sandía al momento en que el sol aún calienta la terraza, si guardas el melón para el mediodía y la piña para el postre temprano, el sueño te lo devuelve en bloque, sin cortes. La recompensa no es solo “no levantarte al baño”, es amanecer con la cabeza clara y el humor fuerte. **Dormir mejor no es un lujo: es el suelo firme del día siguiente**. Lo demás es ruido dulce y nocturno.

Punto clave Detalle Intéres para el lector
Volumen y agua Sandía y melón superan el 90% de agua; piña, ~86% Menos despertares por ganas de orinar si reduces la ingesta tardía
Azúcar y ritmo Porciones grandes generan picos rápidos si se toman de noche Energía más estable y sueño continuo al combinar o adelantar
Acidez y postura La piña puede agravar reflujo al acostarte tras comerla Menos ardor nocturno si dejas margen y eliges piezas maduras

FAQ :

  • ¿Es malo comer sandía por la noche?No es “malo”, pero el alto contenido de agua aumenta la probabilidad de levantarte. Mejor tomarla 2–3 horas antes de dormir.
  • ¿Cuánta piña puedo cenar sin afectar el sueño?Una o dos rodajas finas, temprano en la cena, y evita tumbarte justo después si eres propenso al reflujo.
  • ¿El melón engorda si lo tomo tarde?Engordar no va de un alimento aislado, sino de hábitos. Comerlo tarde puede alterar el descanso, y el mal sueño sí empuja a picar más al día siguiente.
  • ¿Y si tengo diabetes?Prioriza porciones pequeñas y combínalas con proteína o grasa saludable. La supervisión de tu equipo médico marca la pauta.
  • ¿Qué alternativa dulce funciona de noche?Yogur natural con canela, un kiwi temprano en la cena, o unas fresas con queso fresco. Dulzor amable, sueño agradecido.

2 comentarios en “José Manuel Felices, médico: «La piña, la sandía y el melón son muy sanos, pero pueden afectar al sueño»”

  1. J’apprécie l’idée, mais ça sent le “healthy shaming”. Avez-vous des études randomisées montrant plus de réveils après pastèque/melon vs autre dessert? Liens?

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